Lo que no te enseñan en la escuela sobre la escritura del guión cinematográfico

Seguramente por el título pueda que el tema tienda a sonar algo cliché, y quizás un poco inadecuado, pero si estás aquí leyendo esto es porque de alguna forma u otra deseas saber más de cómo se supone que funciona esto de “escribir guiones”.

Seguro ya has leído los manuales más famosos, has tenido distintos profesores en la materia y, posiblemente, ya tengas orgullosamente un par de guiones propios. Si es así, bien por ti.

Sin embargo, queremos que te tomes tu tiempo para responderte a ti mismo la siguiente pregunta… ¿Cuántos guiones has leído realmente? ¿Cuántos de tus profesores te han incentivado a agarrar unos cuantos guiones y que veas por tu propia cuenta en qué consiste el asunto?

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Puede que hayas agarrado uno, sólo como ejemplo o quizás un par por mera curiosidad, ahora digamos que no has leído ninguno. No te preocupes, no es nada para sentirte avergonzado, no es algo que todos hacen, después de todo…

Pero considero que debe haber una necesidad de ver lo que otros hacen y ver de qué manera se adapta a lo que realmente te están enseñando, es decir, ¿qué tanto de la teoría se aplica realmente a la práctica? Porque una vez que has leído por tu propia cuenta unos cuantos guiones, comenzarás a ver una y otra vez cómo, dependiendo de la complejidad de la historia, todo lo que posiblemente hacías y te dijeron que estaba mal, no estaba tan mal como creías.

 

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La teoría de hoy es que, si encuentras la manera correcta de hacerlo, todo aquello que está “mal” puede volverse válido.  No existen reglas que no puedan ser rotas, sólo malos tramposos. Pero con “trampa” no me refiero a algo que está propiamente mal, sino a algo que, como escritor, podría beneficiar tu trabajo.

No hay necesidad de alarmarse, esto no quiere decir que todo lo que has estudiado haya sido erróneo y mucho menos inútil, existen reglas universales y se supone que para eso aprendes la teoría primero. Pero después, es cuestión de practicar para encontrar la manera de trascender esa misma teoría… ¿Por qué no vemos unos cuantos ejemplos y vamos reflexionando poco a poco?

Por ejemplo:

Si alguien te pregunta “¿Para qué es un guión?” ¿Qué le responderías?… seguramente dirás reiteradamente como ya lo habrás hecho antes: “es donde se encuentra escrita la historia de la película que queremos hacer”. Sin embargo, sin el guión no hay película, eso es obvio para todos nosotros ¿verdad? Así que vayamos un poco más allá de esa obviedad, ¿para qué necesitas realmente un guión en el proceso de preparación de una película?

Bueno, en pocas palabras, el guión, más que para conocer una historia, es una herramienta de trabajo para todo el equipo que participa en la película. En principio, nos permitirá identificar todos los elementos necesarios para rodar la película.

Bajo esa concepción, el guión deja de tener esa cualidad romántica, deja de ser “la historia” y se vuelve más una pieza primaria de la que sale todo el “plan de trabajo”. De hecho, les guste o no a los guionistas, los únicos lectores a los que debería interesar su trabajo…deberían ser las personas que realizarán la película.

La audiencia va al cine para ir a ver una película, es decir, el producto que sale del guión. La mayoría no estaría dispuesta a pagar una entrada para leer el guión, sino sólo para ver el resultado final. Es muy importante recordar esto.

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Esta es la fundamental razón por la cual no puedes permitirte escribir cosas tales como: “entonces Pablo miró hacia la ventana pensando en la fragilidad de su propia existencia, fue en ese momento que por fin entendió lo que implicaba ser un mortal”.

Espantoso, ¿verdad? Primero, los guiones no se escriben en tiempo pasado JAMÁS, y todo el mundo te dirá que ésta no es la forma de hacer un guión. Además, no puedes “desglosar” los pensamientos de un personaje, no puedes mostrarlos ante una cámara, la única forma de que este texto sea correctamente adaptado a un guión sería si dijera:

“Pablo mira hacia la venta, pensativo”.

Refleja una acción de forma concisa, mediante una redacción muy precisa. Es muy diferente ahora, ¿no? el texto anterior sin ser necesariamente una obra maestra, ahora se convierte en una indicación de utilidad para la producción, porque ahora sabes que necesitas dos elementos para realizar la escena: 1) una ventana y 2) un actor.

 

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El actor utilizará del texto la palabra “pensativo” como una indicación que le permitirá inducirle, de forma libre, un estado al personaje, ¿es necesario que le digamos que está pensando en lo frágil de su existencia? Quizás sí o quizás no, lo único que el público tiene que saber es que está mirando la ventana de forma pensativa, no tiene que saber exactamente qué sino cómo lo transmite visualmente, es más sutil.

PERO ¿aplica siempre?, ¿quiere decir que jamás de los jamases podremos utilizar palabras que no puedan ser visualizadas o interpretadas por un equipo de la producción?

Pues, no necesariamente. El guión como muchos “gurús” dirán, es un sistema libre a la modificación, sigue parámetros en cuanto a formato, pero en el fondo… puede ser lo que tú quieres o necesitas que sea. Siempre y cuando, repito, lo hagas de la manera correcta.

Ahora, ¿cuál es la manera correcta de romper las reglas? Quizás no haya una forma precisa de responder a esto, pero podrías aprenderlo viendo algunos ejemplos, es decir, leyendo muchos guiones.

¿Qué hay de la forma en la que presentas información? ¿Cómo creas y transmites verdaderos estados de ansiedad e incertidumbre en un papel? Bueno, presentas la información tal y como crees que la audiencia lo percibiría. Omites detalles sin dejar de describir de forma visual, evita que el lector se pierda en el contexto de la escena, pero intenta perderlo sólo un poquito. ¿Confundido?

Mira la página 35 del guión de El Abrazo de la Serpiente. Mira cómo, a través de una situación compleja (y sin revelar muchos detalles), se puede crear tensión dramática que puede ser fácilmente entendida por el lector:

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Lo mejor de este ejemplo, es que en ningún momento se ha descrito ningún valor de un plano. De hecho, son pocas las veces que un guionista puede permitirse ser tan visual, no puedes decir: “primer plano (o close-up) de Manduca decidido a disparar” o, escondiéndolo un poquito: “sólo vemos su rostro en la cámara”. Claro, a menos que seas la persona que va dirigir la escena.

Sin embargo, la manera en la que está planteada en este guión es clara, pero también un tanto ambigua, lo que hace que no se interprete de manera completamente visual. Si leemos: Manduca duda todavía… Se decide. Cierra los ojos. Dispara. Silencio.

“¿¡A dónde disparó!?” nos decimos inmediatamente como lectores y justo ahí hemos dado con toda la intencionalidad de la escena, sabemos cuál es la emoción exacta que deben sentir los espectadores cuando vean la película. Así, también, es como la debe plantear el director, pero aquí en el papel jamás sentimos que se haya inmiscuido con la propuesta visual. El escritor sólo ha sugerido a qué elementos prestar atención (u omitir) al momento de rodar.

Aunque en este caso, Ciro Guerra, es el guionista y al mismo tiempo el director, jamás se permitió así mismo describir un plano dentro del guión, aun sabiendo que él era quien lo iba dirigir (o quizás no, uno nunca sabe del todo esos detalles). Eso es una característica de un buen guionista.

Recuerda que siempre puedes invitarnos una taza de café o dejarnos algún comentario.

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