Bosco Arochi en “Conversando con nuestros cineastas”

Lucrecia, crónica de un secuestro es una película de Bosco Arochi, uno de lo primeros directores que escucha al público mexicano pidiendo cine de buena factura, ágil, y que a la vez pueda hacerle pensar y entretenerse.Resultado de imagen para lucrecia pelicula

Esta co-producción mexicana-española, de ahí la gran presencia de actores españoles, y se vendió como la primera película erótica de México, aunque hay quienes citan también el trabajo de Jaime Humberto Hermosillo.

Fue la ópera prima de su director, Bosco Arochi, que la realizó conjuntamente con el hoy consagrado Mariano Barroso, aunque el nombre de este último ha desaparecido de los títulos de crédito en la mayoría de las versiones.

Lucrecia es una película llena de erotismo y acción donde tres amigos de la universidad salen dispuestos a pasar un buen rato y experimentar en el terreno del sexo. Están prendados del cuerpo de la joven Lucrecia, una hermosa chica que trabaja como vedette. Ante la incapacidad de tener una relación con ella la secuestran para hacerle el amor. Al terminar, empiezan los contratiempos. La joven tenía serios problemas con un peligroso gángster y ahora los chicos tienen que enfrentarse a él. Además, uno de ellos está comenzando a sentir algo más que deseo sexual hacia la joven Lucrecia.

 

 

Inspirado por Federico Fellini, Bosco Arochi incursionó apasionado en el mundo del séptimo arte, pues “el cine no se trata sólo de una profesión”. Así lo expresó el más reciente invitado de Conversando con nuestros cineastas luego de la proyección de su película Lucrecia, crónica de un secuestro (1991) en la Cineteca Nacional.

“Durante los años ochenta, el cine mexicano no tenía característica de algún tipo de estilización. En un medio bastante mojigato, [Arochi] eligió una película de corte erótico con un punto de vista muy diferente al resto del cine mexicano de aquel entonces y al de ahora por cómo está asumido el erotismo y la sexualidad”, analizó el moderador de la charla, Juan Antonio de la Riva.

 

Fotografía: Miguel Ángel Varela

 

Al manejar cualquier tipo de creación artística con tintes eróticos, la autocensura es el primer problema de todos los creadores, reconoció Arochi: “al cine erótico hay que dejarlo fluir y que sea natural, porque el problema de no diferenciar entre el erotismo y la pornografía radica en cada uno”. Además, reconoció que la película es producto de su rebeldía e inquietudes juveniles.

Los principales retos para la realización de su primer largometraje, aseguró, fueron la exhibición y la difusión, pues no dependen una de la otra estrictamente. “Ni siquiera el cine comercial mexicano tiene una exhibición digna”, por lo que el cine que se aleja de lo popular es todavía más marginado.

Fotografía: Miguel Ángel Varela

El director confesó haberse endeudado por 15 años para pagar su película, a pesar de tener inversionistas con grandes sumas de dinero y haber hecho una coproducción con Cataluña, donde grabaron semana y media para tomas de cabarets y otras locaciones con mayor coherencia escénica. Esta alianza lo favoreció muchos años más tarde, cuando Lucrecia, crónica de un secuestro se integró en el programa de la 32 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara gracias a que Cataluña fue el país invitado de honor.

El nuevo ciclo de Conversando con nuestros cineastas, dedicado a Jorge Fons, comenzará el jueves 4 de octubre a las 18:00 horas y se proyectarán los cortometrajes La sorpresa (1968), Caridad (1972) y La cumbre (2003), además de contar con la presencia de Roberto Fiesco y Armando Casas. La entrada será gratuita y las cortesías se podrán recoger únicamente en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.

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