“Ayer Maravilla Fui” una visión entrañable de la soledad

Por Salvador Sarmiento Cervantes

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En el momento que supe que iba a ver esta película del prometedor director mexicano Gabriel Muriño, el título invita a una serie de especulaciones sobre qué podría tratarse la trama. Esa era toda la información que decidí tener antes de analizar el filme pero durante el camino, su ambigüedad no dejaba que mi mente parara de buscar la respuesta.

Así me la pasé debatiendo si era parte de alguna reflexión del personaje, si era alguna metáfora, etc. y mientras repetía el título varias veces, intentando descifrar su significado, terminé aplicándolo a mi propia vida. Sin embargo, no tuve la oportunidad de profundizar demasiado por que la película empezaba.

Todo lo anterior lo menciono porque ese es el tren de pensamiento con el que me fui de la sala de cine. Claramente durante la película, ya sea con las figuras de cerillos, las diapositivas, las anotaciones del cuaderno, podemos apreciar pequeñas referencias a un personaje mucho más profundo del que a simple vista se puede apreciar; anclas en la vida de este Ser que nunca
sabremos, pero el hecho de no saberlas paradójicamente nos adentra más a la historia y aterriza de manera impecable los elementos fantásticos.

Filmada en blanco y negro, el largometraje del director mexicano Gabriel Mariño es una declaratoria de amor a la ciudad, como él mismo la describe.

 

Un solitario personaje de la Ciudad de México desliza su existencia cambiando incontrolablemente de cuerpo. Sin saber cuándo cambiará, vive una vida monótona viajando entre cuerpos, los cuales termina abandonando. Su hastío y desesperanza se ven enfrentados al amor que siente por Luisa. Así comienza una lucha por comunicárselo a través de diferentes rostros y cuerpos hasta quizá lograr estar junto a ella a pesar de su condición.

 

El uso de poco dialogó y una explicación de sus elementos sobrenaturales, le daban a la trama no sólo una sensación de intriga, si no de realismo.

En algunos momentos me engañaba a mi mismo y pensaba que estaba viendo su biografía; el uso de cámara estática y de bloqueos en el encuadre, e incluso el uso de diálogos ininteligibles refuerzan la idea de que actuamos como espectadores en este episodio de la vida de un Ser, cuya historia no sabemos ni como empezó, ni como terminará. Aunque la historia de amor entre el Ente y Luisa es clara, es evidente que hay mucha ambigüedad en la historia, lo cual le da la ventaja de ser interpretada de diferentes maneras, de acuerdo a la interpretación de cada persona, pero a diferencia de otras piezas de arte que utilizan esto como excusa, “Ayer Maravilla Fui” te da suficiente información para que no solo se sienta real, sino uno como audiencia tenga suficientes piezas del rompecabezas para jugar.

En conclusión, esta película logra el perfecto balance entre lo fantasioso y lo real para enamorarnos de este pequeño capítulo en la vida de un Ente, sus relaciones, su forma de explorar el mundo y la gente con la se relaciona, de una manera en la que nos hace sentir cada una de las penas y victorias de estos personajes que aparentan ser estóicos pero, al igual que esta película, te
dejan ver lo suficiente para que mediante las propias experiencias del espectador uno pueda intentar averiguar el significado a lo que nunca sabremos la respuesta.

“Esa figura representa el cuestionamiento de que si nos enamoramos de la esencia de las personas o el físico” Gabriel Mariño

 

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